martes, 26 de julio de 2011

El arte de vivir.

Todo cambia: las personas, las ideas, los lugares, el tiempo... Nada es como era al principio, todo evoluciona, pero no hasta peor o mejor, simplemente evoluciona. Sinceramente dudo que no quede nada de nosotros en el futuro. Los sentimientos y lo bueno es demasiado bonito como para que muera para siempre, como para que quede en el olvido. Creo que es imposible morir y que el ser desaparezca. El exterior, el físico, puede desaparecer, pero aquello que llaman alma, el interior... permanecerá siempre. Pueden llamarme loco pero creo que el cielo existe. No ese cielo de nubes, ángeles y un señor con barba al que llaman Dios, el cielo que cada uno quiera... Puede que me equivoque, pero todos lo hacemos. Nadie tiene toda la razón. Realmente me parece absurdo nacer para nada, para después de muchos años morirse. Por eso no me gustan las Matemáticas... todo es tan exacto que pierde su atractivo. Si solo hubiese ciencia en el mundo... ¿Qué nos haría feliz? Sonreír cuando te gusta algo, cuando estás contento y cuando todo va bien, o llorar cuando las cosas van mal. En ningún libro pone cuando hay que estar bien y cuando hay que estar mal, y si no lo sabes suspendes. ¿Realmente sería justo vivir para nada? Los listos dicen que no hay nada después de la muerte, pero es que no todo es exacto. La vida no es lógica, y menos el amor. Dejad de buscad a todo respuestas y no os las inventéis cuando no las tienen, si cosas como el amor y el sonreír no son lógicas, el nacer y el morir tampoco.



miércoles, 5 de enero de 2011

La importancia de lo cercano.

A veces es necesario viajar a 1000 kilómetros de distancia, viajar a países de otros continentes, a ciudades de otros lugares, para darse cuenta de lo que tenemos en nuestra casa. A veces hay que marcharse muy lejos para darse cuenta de que la persona que queremos está tan cerca de nosotros que ni lo podríamos imaginar. A veces hay que pararse a pensar que las cosas más simples nos llenan de felicidad: comer chocolate, reír con un amigo, leer un libro interesante, ver una bonita película. A veces hay que darse cuenta de que si no sabemos a dónde queremos llegar, tenemos que vivir el momento.